La Maldición de Hacerlo Todo Perfecto: ¿Por qué Motorola quebró haciendo las cosas bien?

Bienvenidos al primer lunes —incómodo— del año.

Estamos estrenando calendario. El aire huele a café fresco y a cuadernos nuevos. Es esa semana del año donde la palabra "Mejorar" está en la boca de todos.

Pero cuidado. Porque en el mundo de los negocios, hay una trampa mortal escondida detrás de la palabra "mejorar".

A menudo confundimos "mejorar" con "perfeccionar lo que ya hacemos". Y la historia corporativa tiene una lápida con ese epitafio. Se llama Motorola.

En los años 90 y principios de los 2000, Motorola era la envidia del mundo en cuanto a calidad. Estaban obsesionados con la metodología Six Sigma. Para ponerlo en términos simples: su meta era fabricar un millón de teléfonos y que solo 3 salieran con algún defecto.

Buscaban la perfección absoluta. Querían hacerlo todo tan increíblemente bien, que fuera matemáticamente imposible fallar.

Y lo lograron. Fabricaron los teléfonos más duraderos, con la mejor señal y con cero defectos de manufactura. Sin embargo, mientras ellos perfeccionaban la antena y la carcasa milimétricamente, el mercado cambió. Llegó el software, llegaron las pantallas táctiles, llegó el ecosistema de apps. Motorola quebró (y fue vendida) no porque hicieran las cosas mal. Quebraron porque hicieron perfectamente bien cosas que ya no importaban.

Bienvenidos al Angulo Incómodo del 2026: Hacer las cosas bien puede matarte si te impide hacer cosas nuevas.

La Diferencia entre "Explotar" y "Explorar"

Al arrancar este año, tienes dos caminos frente a ti:

  1. El Camino Cómodo (Explotar): Seguir haciendo lo mismo que en 2025, pero "un poquito mejor". Bajar el costo un 2%, subir la venta un 5%. Es seguro. Es el camino de Motorola. Es pulir el candelabro mientras el barco se hunde.
  2. El Camino Incómodo (Explorar): Probar cosas nuevas. Cosas que quizás no te agradan del todo, cosas en las que no eres experto, cosas que te dan miedo.

El problema de la mayoría de los directores es que tienen pánico al error. Han construido carreras basadas en "tener la razón" y en "no fallar". Pero en un entorno que cambia a la velocidad de la luz, el que no falla, no aprende.

El Fracaso como Activo de Inventario

Este año, te invito a cambiar tu relación con el error.

Si pruebas una nueva línea de negocio, implementas una tecnología disruptiva o cambias radicalmente un proceso, y sale mal... ¡Felicidades! No has perdido dinero; has comprado aprendizaje.

Ese "fracaso" te ha dado un dato que tu competencia no tiene. Sabes qué no funciona, sabes por qué, y ese conocimiento es el ladrillo sobre el cual construirás tu siguiente éxito.

En cambio, si te quedas estático perfeccionando tu operación actual, no vas a fallar hoy. Pero te estás volviendo obsoleto para mañana.

La lección de Motorola es clara: Es mejor tener cicatrices por intentar innovar, que tener un certificado de "Cero Defectos" en una empresa muerta.

Tu Reto para el 2026: El Decálogo de la Incomodidad

No quiero que este año hagas propósitos tibios. Quiero que diseñes un año de experimentos directivos.

Te propongo que tu lista de "cosas por hacer" incluya decisiones que te den miedo, pero que sabes que son necesarias para escalar:

  • Matar el Micromanagement: "Voy a dejar de ser el cuello de botella. Probaré soltar el control operativo y dejaré que mis gerentes decidan (y se equivoquen), porque si no lo hago, jamás tendré tiempo para la estrategia."
  • Invertir en mi Independencia de Datos: "Voy a implementar soluciones analíticas que me sirvan a mí, no solo a la operación. Voy a dejar de depender de lo que me 'cuentan' en las juntas para tener acceso directo a la información real. Así, podré llegar a la mesa con el análisis ya hecho, contrastar los datos de mi equipo y tener la autoridad para rectificar y redireccionar los esfuerzos hacia donde realmente necesitamos ir."
  • Limpiar la Casa con Valentía: "Voy a tener la conversación difícil. Voy a desprenderme de ese colaborador, directivo o incluso socio que, aunque lleva años aquí, ya no está alineado con la visión ni con los retos actuales de la empresa."

Si sale bien, creces. Si sale mal, aprendes. De las dos formas, ganas.

Reflexión Final: Escribe tu Decálogo

El 2026 es un lienzo en blanco. No cometas el error de llenarlo con una copia al carbón del 2025. Atrévete a mancharlo. Atrévete a probar.

Para cerrar este primer lunes, te paso el balón a ti. Olvida los KPIs financieros por un momento y piensa en tu legado y en tu gestión.

¿Cuáles son esas 10 cosas (o 5, o 3) nuevas, incómodas o valientes que te atreverás a probar este año?

Ese software que te da miedo, esa reestructura que has pospuesto, esa apuesta por un mercado nuevo. Escríbelas. Haz tu propio decálogo.

Porque la única forma segura de fracasar este año es intentar hacerlo todo "perfecto" y terminar siendo irrelevante.

¡Atrévete a equivocarte en cosas nuevas este 2026!

 


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