El Arte de las Excusas: Un Catálogo de Evasión Corporativa

Bienvenidos a un nuevo lunes —incómodo—.

La semana pasada fue dura. Tuvimos una conversación honesta sobre el verdadero rol de IT y concluimos que su trabajo es entregar el dato, pero es Negocio quien define la regla Y valida el contexto.

Parecía una solución limpia, ¿verdad? Pues hoy vamos a hablar de lo que pasa cuando Negocio, en lugar de asumir esa responsabilidad, abre su galería de arte y nos presenta su colección de excusas.

Bienvenidos al Angulo Incómodo de esta semana: un recorrido por "El Arte de las Excusas", ese repertorio de pretextos magistrales que todos hemos escuchado (y quizás, alguna vez, usado) para evitar el cambio, la responsabilidad o, seamos honestos, la flojera.

Obra Maestra #1: "El sistema anterior era mejor" (La Falacia de la Edad de Oro)

Esta es la pieza de resistencia, la Mona Lisa de las excusas. "El sistema anterior", que cuando lo usaban odiaban y llamaban "obsoleto", de repente se convierte en una reliquia dorada.

La "cruda realidad" es que el sistema anterior era "mejor" porque era suyo. Era un archivo de Excel en una carpeta compartida, sin auditoría ni trazabilidad. Era "mejor" porque permitía la ambigüedad. Era un lienzo en blanco donde cada quien pintaba su propia "verdad". El nuevo sistema, con sus reglas de negocio estrictas y su trazabilidad implacable, no es "peor"; es simplemente... un espejo de la realidad. Y a veces, no nos gusta lo que vemos.

Obra Maestra #2: "Es que esto es más trabajo" (La Oda a la Ineficiencia Cómoda)

Esta es mi favorita personal. "Es que ahora, para hacer mi reporte, tengo que dar tres clics en el nuevo sistema, cuando en el Excel anterior lo hacía con uno."

Analicemos ese "clic". Ese "clic" solía ser un macro que un tipo que ya no está en la empresa hizo en 2009, que nadie entiende cómo funciona, que jala datos de tres archivos corruptos y que tarda 15 minutos en "correr". Los nuevos "tres clics" toman 10 segundos, están conectados en tiempo real al ERP y son 100% auditables.

Seamos honestos: la queja no es sobre el número de clics. La queja es sobre la flojera mental de tener que aprender un camino nuevo. Es la resistencia a cambiar un hábito, aunque el hábito sea objetivamente malo para la empresa.

Obra Maestra #3: "Los datos están mal... que IT los valide" (La Admisión de Incompetencia)

Esta obra la mencionamos la semana pasada, pero merece su propio pedestal. Es la excusa perfecta porque desvía la atención a otro departamento.

Pero aquí, el ángulo incómodo es mucho más profundo y grave de lo que parece. Cuando un líder de negocio le dice a IT: "No sé si este número está bien, por favor valídamelo", lo que realmente está diciendo es: "No tengo control sobre mi propio proceso".

Es la admisión involuntaria de que no tienen un termómetro en su propia área. No tienen un punto de anclaje, un "número de control" propio generado por su operación, contra el cual comparar el reporte de IT. Han externalizado la comprensión de su propia realidad.

Esto es gravísimo. Ya no es solo "pasar la papa caliente". Es la confesión de que el piloto no sabe leer sus propios instrumentos. Está volando a ciegas y pidiéndole a la torre de control (IT) que le adivine la altitud.

Obra Maestra #4: "El equipo está cansado/estresado" (La Fatiga Crónica del Cambio)

Esta es la excusa más sutil y manipuladora. "Es que no es el momento... venimos de una reestructura... nos están 'imponiendo' otro sistema... la gente está cansada". Pone al líder en una posición difícil, porque sonar empático es importante.

Pero como director, debes hacer una pausa y reflexionar, con cuidado y política:

Si tu equipo está "cansado" y "estresado" porque este es el segundo (o tercer) sistema que se les "impone"... Y si, casualmente, ninguno de esos sistemas (por muy buenos o malos que fueran) ha podido "reproducir su proceso actual"...

¿No deberíamos empezar a cuestionar si el problema de raíz no son los sistemas? ¿No será que ese "proceso" intocable, que el equipo defiende con tanto estrés, es el verdadero problema?

Es una pregunta delicada, pero un líder debe hacérsela. ¿Estás protegiendo a un equipo estresado por un mal sistema, o estás protegiendo un proceso roto que estresa a cualquier sistema que intente arreglarlo?

Reflexión Final: Deja de ser un Patrocinador de Arte

Como director o dueño, eres el principal espectador de esta galería de excusas. Y, a menudo, sin querer, eres el principal patrocinador. Cada vez que aceptas una de estas "obras maestras" sin cuestionarla, estás financiando la próxima.

Tu trabajo no es ser el crítico más duro, pero tampoco el comprador más ingenuo. Tu trabajo es distinguir entre un problema real de implementación (que existe y debe ser atendido) y una "excusa" artísticamente diseñada para proteger una zona de confort.

Deja de comprar excusas que perpetúan la ineficiencia. Empieza a exigir la responsabilidad que construye valor.


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